TOMAS DE AQUINO



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DIOS

A partir del libro del Éxodo, donde la Biblia cuenta la entrega a Moisés de los diez mandamientos Santo Tomas analiza la frase de Dios " Yo soy el que soy": Para él Dios es el ser. Todo lo que tiene ser, lo tiene porque Dios se lo ha dado. El ser es la parte fundamental de Dios que ha transmitido a todas sus criaturas.
Aquello en lo que consiste el ser lo llama Santo Tomas ESENCIA. La esencia es lo que hace que el ser sea, y sea aquello particular que lo diferencia de todos los demás. La esencia se relaciona con el concepto de POTENCIA de Aristóteles. La potencia es aquello que aún no se es pero que se puede llegar a ser. La esencia incluye lo que se puede llegar a ser. La esencia es por tanto algo inacabado.
Aquello que un ser es en este momento y en este lugar es la EXISTENCIA. Existir es darse en un aquí y ahora, plasmarse en la realidad en la que vivimos. La conexión de la existencia con el concepto de ACTO aristotélico (lo que se es ahora y que antes estaba en potencia) es evidente.
Para Santo Tomas la esencia y la existencia coinciden en Dios. Dios es aquel ser cuya esencia = existencia. Dicho de otra forma, lo característico del ser de Dios es existir, existe por sí mismo y dar la existencia a todo lo creado. Por ello la potencia y el acto en Él coinciden. Dios es un ser que ya es todo lo que puede llegar a ser.

Tomás afirma que para acceder a Él existe la teología (que se basa en la revelación), pero también es posible una teología natural, una ciencia constituida desde la razón y que forma parte de la metafísica. Que Dios existe es el primer dato de la revelación, pero la afirmación “Dios existe” no es una afirmación evidente, ya que el conocimiento humano parte de los sentidos y para éstos no es evidente dicha existencia.


                                                                 Tomas de Aquino

Por ello, es necesaria la demostración racional de su existencia partiendo de los seres creados. Así, convencido de que no existe una demostración rigurosa de que Dios existe, Santo Tomás elabora cinco vías de acercamiento a la afirmación de que Dios existe:
La vía del movimiento: partiendo de que todo lo que se mueve en el mundo es movido por otro, es necesario recurrir a un primer motor inmóvil, que mueva sin ser movido (Dios). Si no, caeríamos en una sucesión infinita de motores y móviles, lo cual está en desacuerdo con las mismas nociones de motor y móvil.
La vía de la causalidad eficiente: partiendo de que todo lo que existe aparece como efecto de una causa que lo ha producido, surge la necesidad de una causa primera (Dios). ). Si no, caeríamos en una sucesión infinita de causas y efectos, lo cual está en desacuerdo con las mismas nociones de causa y efecto.
Contingencia de los seres: Todos los seres que conocemos han empezado a existir y dejarán de existir, tienen por lo tanto una existencia contingente. Si esto es así, la existencia tuvo que empezar a darse en un momento dado, al igual que dejará de darse en otro. Si la existencia tuvo que comenzar a darse ¿qué había antes de la existencia? Si respondemos que nada, esto es imposible, ya que de la nada no pudo surgir la existencia. La única respuesta posible es que hubiera un ser que siempre ha existido (existencia necesaria) y del cual provienen todos los seres que existen ahora y que tienen una existencia contingente. A este ser se le llama Dios.
Grados de perfección: Encontramos en este mundo cosas más o menos buenas, más o menos verdaderas, más o menos nobles, y otras cualidades así. Ahora bien, el más y el menos se dicen de cosas diversas según la diversa aproximación a lo que es máximo en ese orden. Por eso ha de haber algo que sea óptimo, nobilísimo, máximamente verdadero y, por consiguiente, máximo ser. Y como lo que es máximo en un género es causa de todo lo que se contiene bajo ese género, ha de haber un máximo ser causa de la bondad, de la verdad, de la nobleza y de las demás cualidades por el estilo; y este es Dios.
Orden o Causa final: Vemos que los seres que no tienen capacidad de conocimiento actúan buscando la consecución de un fin. Ahora bien, las cosas que no tienen conocimiento no pueden tender a un fin si no son dirigidas por algún ser que conoce y que es inteligente. Luego existe algún ser inteligente que dirige todas las cosas naturales a un fin; que es lo que llamamos Dios.
Sin embargo, demostrar la existencia de Dios no es suficiente. Nuestro lenguaje es limitado para poder expresar con propiedad el conocimiento de Dios. Lo que podemos afirmar sobre Dios partirá siempre de los seres finitos  nos elevan a un ser infinito.
El partir de los seres nos lleva a suponer que las imperfecciones y limitaciones que hay en ellos también se darían en Dios pero debemos separar todo lo que no puede pertenecerle porque supone alguna limitación o imperfección por medio de la negación de dichas cualidades y por medio de la analogía afirmamos todo lo que conocemos en las criaturas elevándolo al grado máximo por lo que Dios es absolutamente bueno, libre…

EL SER DEL HOMBRE

Dios es el Ser y todas las demás cosas son seres. Todos los seres tienen la capacidad de ser porque ha sido recibida del ser que es Dios. Dentro de los seres, Santo Tomás distingue entre seres materiales e inmateriales, y para explicar la diferencia entre el Ser y los seres recurre a las distinciones aristotélicas de acto-potencia y materia-forma, añadiendo la distinción esencia-existencia (heredada de Avicena): Santo Tomás entiende por esencia lo que define al ser y por existencia el hecho de darse en la realidad. Dios es el ser que tiene la esencia igual a la existencia, la materia igual a la forma y el acto a la potencia.
El hombre también está compuesto de esencia y de existencia pero su relación no es la misma como en el caso de Dios: En el hombre la esencia ≠ existencia. El ser del hombre le es dado por Dios. El hombre no tiene ser por sí mismo. Tiene un ser contingente, probable, que puede darse como no darse a voluntad de Dios. La existencia humana tiene las mismas cualidades, le viene dada por Dios. Así pues el ser del hombre no consiste en existir. Su potencialidad está separada de su actualidad (acto – potencia).
El ser humano es el ser por excelencia de la creación divina. Siguiendo el hilemorfismo aristotélico, Santo Tomás afirma que el hombre está compuesto por materia y forma, que unidos constituyen la unidad sustancial humana. El alma es una forma sustancial primera y única en el cuerpo y necesita su unión con el cuerpo para ejercer sus actividades, aunque tiene otras exclusivas que explican cómo puede subsistir sin el cuerpo. Además, el alma es única y carece de partes. Por último, el análisis de las operaciones humanas llevó a Santo Tomás a afirmar la inmaterialidad del alma, ya que si realiza operaciones inmateriales, es señal de que ella misma es inmaterial. Para Sto. Tomás el hombre es el ser cuya esencia no es igual a su existencia, ni la materia al acto ni el acto a la potencia.





CONOCIMIENTO
  Para Sto. Tomas el alma da vida al cuerpo pero además tiene la importante función de dirigir el conocimiento en cuanto alma intelectual.

El conocimiento es lo que distingue al hombre de los demás seres creados y lo sitúa como el principal. El hecho de que el hombre esté compuesto de cuerpo y alma determina también la forma de funcionamiento del entendimiento. El origen de nuestro conocimiento está en nuestros sentidos, y se basa en la colaboración entre ellos y el entendimiento, que permite conocer la esencia de las cosas sensibles, de lo real material.

De este modo, las cualidades particulares de cada cosa deben ser captadas por los sentidos pero el objeto de conocimiento y lo que el entendimiento humano conoce, la esencia, son diferentes por lo que aunque este conocimiento tiene su origen en los sentidos el entendimiento elaborará los conceptos gracias a la abstracción, que consiste en la capacidad del entendimiento de separar la materia de la forma, lo particular de lo universal.

El primer grado de conocimiento es la sensación (especie sensible) y para llegar al universal inteligible Santo Tomás recurre, como Aristóteles, a los entendimientos agente y paciente. El paciente lleva a cabo la “visualización” del objeto, descubre lo que hay de universal inteligible en las representaciones: especie impresa, mediante el fantasma (imagen en la mente almacenada en nuestro intelecto) y esta información es transformada por el entendimiento agente en el concepto universal especie expresa.
En otro terreno del tema del conocimiento, Tomas de Aquino también aporta ideas nuevas al problema de la fe y la razón. Para él durante toda la edad media se había desarrollado una TEOLOGÍA REVELADA, la cual consistía en explicar las Sagradas Escrituras simple y llanamente, sin aventurar ideas nuevas que no estuviesen plasmadas explícitamente en ellas. Tomas de Aquino propone una nueva forma de hacer teología: la TEOLOGÍA RACIONAL. Ésta además de explicar, interpreta las Sagradas Escrituras, deduciendo ideas (uso de la razón) no mencionadas directamente en ellas. De esta forma, la teología racional puede llegar a comprender ciertas cuestiones divinas que antes ni se podrían plantear.
La razón así, adquiere un valor mayor respecto al tema de Dios, pero siempre supeditada a los dictados de la fe.

ÉTICA

Siguiendo, pues, sus raíces aristotélicas Sto. Tomás está de acuerdo con Aristóteles en la concepción teleológica de la naturaleza y de la conducta del hombre: toda acción tiende hacia un fin, y el fin es el bien de una acción. Hay un fin último hacia el que tienden todas las acciones humanas, y ese fin es lo que Aristóteles llama la felicidad. Santo Tomás está de acuerdo en que la felicidad no puede consistir en la posesión de bienes materiales, pero a diferencia de Aristóteles, que identificaba la felicidad con la posesión del conocimiento de los objetos más elevados (con la teoría o contemplación), con la vida del filósofo, en definitiva , Santo Tomás, en su continuo intento por la acercar aristotelismo y cristianismo, identifica la felicidad con la contemplación beatífica de Dios, con la vida del santo, de acuerdo con su concepción trascendente del ser humano.

 La proyección de la ley eterna en la razón del hombre se llama ley natural porque es una ley basada en la inclinación natural del hombre hacia el bien, bien que conoce su razón .La ley no es un hábito, sino un acto de la razón práctica, es una ley única, inmutable, indeleble y vale universalmente para todos los hombres.

La ley natural se manifiesta en cuanto que se dirige a tendencias naturales humanas como son la supervivencia, la reproducción, el conocimiento y la vida en sociedad.

El hombre es un ser social por naturaleza, por lo que son necesarias unas normas que regulen la vida social. Esta es la función de la ley positiva, reflejo de la ley natural, que es el medio que los Estados tienen para procurar el bien común. Las leyes serán injustas su no cumplen su objetivo (procurar el bien común), convirtiéndose así en tiranía, y haciendo que quien las promulga pierda su autonomía, ya que emana de Dios. Por ello, los tiranos deben ser derrocados, salvo que este derrocamiento traiga males peores.





LA POLÍTICA


  La sociedad es una institución natural fundamentada en la naturaleza humana Ello se debe a la existencia de la razón y del lenguaje que nos hacen ver que el fin del hombre en esta vida es algo colectivo.
El gobierno también es una institución natural. Si no existiera se produciría el peligro de disgregación egoísta por parte del hombre. Tanto la sociedad como el gobierno no son el resultado del pecado y la maldad humanas (Agustín). Incluso en estado de inocencia, tanto el gobierno como la sociedad serían necesarios a partir de las desigualdades naturales del hombre.

RELACIONES ENTRE EL ESTADO Y LA IGLESIA:
El ESTADO es una sociedad autónoma que posee los medios necesarios para la consecución del fin a que está destinado: el bien común. El bien común exige: paz dentro del estado; dirección unificada; provisión de las necesidades de la vida; paz con el exterior.
La IGLESIA tiene un fin sobrenatural y, por tanto, más elevado que el del Estado. Tomás de Aquino defiende el poder indirecto de la Iglesia sobre el Estado: éste debe subordinarse a la Iglesia en asuntos de carácter sobrenatural. Ello no implicaría, según Tomás de Aquino, pérdida de autonomía de la función del Estado. Y no significaría pérdida de autonomía por lo siguiente: El fin de la vida social es la vida buena según la virtud. Ahora bien, la auténtica vida virtuosa no es la fundamentada en el medio individual (al modo aristotélico), sino la que tiene carácter teologal. En la práctica esto significa que no está en manos de ningún organismo humano el conseguir el auténtico hombre virtuoso. De ahí que no deben ser las leyes humanas el fundamento último de la vida social sino la ley eterna. Y la ley eterna la representa mejor la Iglesia que el Estado. Por consiguiente, en última instancia, los reyes deben de someterse a los sacerdotes. La función del Estado debe de consistir en realizar sus tareas propias, pero poniendo siempre la atención en que la auténtica felicidad está en la otra vida. Ahora bien, según Tomás de Aquino, esto no implica que el hombre tenga dos fines: uno natural y otro sobrenatural. Existe un único fin (el sobrenatural). Y tanto el Estado como la Iglesia deben de contribuir a la consecución de tal fin.
 El problema de las relaciones entre la iglesia-estado, en Tomás de Aquino, son muy similares a las relaciones entre razón-fe.

ACERCA DE LA LEY POSITIVA:
Hay que diferenciar entre la ley divina positiva y la ley humana positiva. La primera es la ley de Dios revelada imperfectamente a los judíos y perfectamente a través de Cristo. La segunda representa la aplicación práctica de la ley natural a través de decretos que hagan explícitas las ideas generales de la ley natural. La ley humana positiva es verdadera en cuanto refleje la ley natural. Toda ley positiva que vaya en contra de la ley natural no obliga a que se cumpla en conciencia. Ahora bien, la ley natural no es otra cosa que un reflejo de la ley eterna. Por consiguiente la ley humana positiva nunca podría ir en contra de la ley eterna.

El PODER DEL MONARCA procede de Dios. De todos modos algunos afirman que existen textos en donde parece que Tomás de Aquino daba a entender que tal poder derivaba directamente del pueblo y de éste pasaba al monarca. Otros afirman que existen también textos que niegan categóricamente esto último.
En cuanto a las FORMAS DE GOBIERNO dice:
1º) Hay tres tipos de gobiernos buenos: democracia que observa la ley; aristocracia y monarquía.
2º) Tres tipos de gobiernos malos: democracia demagógica; oligarquía; tiranía.
3º) La Monarquía es el mejor de los buenos gobiernos. Es la más natural ya que representa de modo análogo el gobierno de la razón sobre las otras partes del alma. Tal monarquía debería estar controlada por los magistrados de elección popular.

VOCABULARIO
Acto: Lo que se da aquí ahora, es la realización de lo que está en potencia.
Causa: es aquello a lo cual algo sigue necesariamente.
Contingente: Lo contingente es aquello que no tiene necesidad de existir, de ser... se opone a necesidad.
Esencia: lo que es un ente... lo que la define, el qué de una cosa.
Evidencia: Lo que nos parece verdadero inmediatamente. Una proposición en la que lo que se dice en el predicado corresponde exclusivamente a lo que se dice en el sujeto.
Existencia: Acto de ser.
Ley eterna: es lo mismo que la ley divina: es la ordenación del gobierno divino del mundo.
Ley natural: La ley natural es el reflejo de la ley eterna en los seres creados, y especialmente en el ser humano.
Ley positiva: o ley humana: es el ordenamiento legislativo concreto de cada sociedad.
Motor: lo que da movimiento a algo, lo que es causa del movimiento.
Móvil: Lo que es movido por un motor.
Necesario: Lo que no puede no ser.
Teología natural: Creada por Tomas de Aquino. Parte de las Sagradas escrituras y deduce consecuencias sobre el ser de Dios.
Teología revelada: Parte de las Sagradas escrituras y explica el ser de Dios.

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